4º Relato: El chico que no dejó pasar sus sueños.

Holiitaa *aplausos de fondo*👏👏


¡










¡¡Ya estamos por aquí de nuevo!!
¿Qué tal la semana?
Como podéis ver yo por aquí he hecho algunos cambios, espero que sean de vuestro agrado porque me ha costado la misma vida aprender un poquito a manejar el HTML. 😅😞
Pero bueno esta quedando muy bonito para mi gusto y eso es lo importante, si tenéis alguna dificultad o duda a la hora de manejaros, no dudéis en preguntarme aunque tal vez yo tampoco tenga la respuesta.

Comencemos a hablar de lo primordial

Esta semana os traigo un relato bastante impactante, por el simple hecho de que muestra la cruda realidad. A veces lo que nosotros pensamos que es bueno para nosotros termina teniendo el efecto contrario en nuestras vidas. Podemos decir que en la adolescencia surge mucho esto puesto que nosotros tenemos nuestros objetivos personales pero nuestra familia piensa que con ellos no tenemos un futuro asegurado y que mejor pensar en algo más maduro que nos lleve a tener una vida decente en unos años. Esta claro que a la mayoría esto nos hunde puesto que hacer algo que no es de nuestro agrado es un tanto complicado, a veces lo hacemos por complacerles y finalmente tenemos un buen resultado y pues a veces decidimos hacer lo que ronda por nuestra cabeza, que es cierto que nos puede salir bien y tener un buen final pero también puede ser que no termine bien o que ni si quiera llegue a comenzar.
A veces necesitamos quitarnos la venda de los ojos y plantearnos realmente lo que queremos hacer con nuestra vida. Y de esto va el relato de hoy, de un chico que se sentía perdido, apunto de entrar en el mundo de los adultos pero con ganas de cumplir sus propios sueños y no los de los demás. ¿Qué pasará con él? ¿Seguirá su camino o el políticamente correcto? ¿Logrará ser plenamente feliz?

Y sin más demora aquí os dejo el relato

Podemos dar por hecho que todo ser humano sobre la faz de la Tierra tiene metas, propósitos, sueños. Del logro de estos mismos nace nuestra felicidad, pero ¿y si algo nos lo impide?, ¿y si algo o alguien no deja que cumplamos nuestros sueños?
Mi nombre es Rai y mi única meta, mi único propósito, mi único sueño para la gente que me rodea es sacarme la preciada carrera de abogado, tener un buen trabajo, pareja y crear una bonita familia. Seamos sinceros, pues mi sueño jamás fue ese, mi meta, mi propósito, mi sueño es ser un impresionante piloto de carreras. Pero ahora mismo mi única preocupación es sobrevivir.
Tranquilos, no estoy secuestrado, ni corro peligro de morir, es algo peor. Ahora mismo me hallo en una fina línea entre mi vida y mi felicidad. No paro de preguntarme que debería hacer, tal vez si decido cruzar al lado de mi vida consiga encontrar nuevas metas, pero jamás podré cumplir mis propios sueños, los que me llevarían a la felicidad. Esta claro que haría felices a aquellas personas que me dieron la vida, pero exactamente, ahí esta la respuesta, me dieron la vida y con ella el derecho y privilegio de mi propia libertad.
-¡Raimundo, deje de pescar salmones en medio de la clase de economía!- gritó el profesor para que saliera de una vez de mi cúpula de pensamientos.-
-Estaba atento profesor, solo intentaba encontrar la manera de decirle que acaba de equivocarse, bueno siendo plenamente sincero lleva usted toda la hora confundiendo dos términos importantes.
El profesor comienza a ponerse nervioso y por consecuencia algo rojo.
-Salga ahora mismo de la clase, usted no es nadie para decirme a mi como debo dar mis clases. -Puse los ojos en blanco y metí todo en mi mochila para acto seguido salir de allí.
Caminé tranquilamente hasta el edificio de profesores y me senté en un banco, color verde desgastado y deprimente, a esperar que algún adulto con aire de superioridad, un par de títulos más que yo y con la felicidad rozando el suelo, viniera a mi a darme una lección de vida.
La única pregunta que recorría mi mente mientras soltaba sin pausa su discurso habitual y previamente ensayado era, ¿merece la pena ser un adulto con un par de títulos, pasar los días rodeado de adolescentes completamente hormonados, por un sueldo para gasta solamente en poder vivir? ¿Es ese sueño? ¿Por qué habría renunciado a ser un extravagante cultivador, con una pincelada hippie y una gran caravana con un kayac en la vaca para pasar a ser un simple funcionario?
-Dinero, ¿qué haría usted por dinero señor director?
-No necesitamos el dinero para ser felices. -dijo rápido respondiendo mi pregunta sin entender muy bien por que la había hecho.-
-Usted renunció a sus sueño por dinero. No debería estar aquí dándome una charla de autoestima, si no allí. - señalé un cartel de una gran caravana a pie de playa.- Dígame, ¿mereció la pena renunciar a sus sueños por una carrera, un trabajo y una vida que no le corresponde?
-Raimundo, la vida es así. Uno debe decidir que es lo que quiere y que le proporcionará un futuro digno.
-Tal vez mis sueños me lleven a lo alto y tenga un buen futuro gracias a el. -dije resentido y al borde de estallar.-
-Tal vez debería dejar pasar sus sueños juveniles. -señaló el cartel del mismo modo que lo había hecho yo.- y centrarse en ser un adulto de provecho, para que cuando sus padres se jubilen puedan cobrar una pequeña pensión con la que poder vivir.
-Llámeme egoísta pero no vine al mundo para proporcionar felicidad a los demás si no a mi mismo.
Decidí salir de allí, bajé los dos tramos de escaleras hasta la salida y salté la pequeña valla que separaba el interior del centro de la calle. Eché a andar hasta llegar a una escondida cala a unos quince minutos de las clases. Mientras dejaba caer la mochila al suelo, me dediqué a observar las perfectas y diminutas olas que creaba el mar.
En ese preciso momento, justo en ese instante me di cuenta de que todos merecemos ser felices y que muy pocos llegamos a serlo. A penas había pasado allí diez minutos cuando alcancé mi mochila para volver a caminar pero esta vez hacia casa. No había nadie, mis padres estaban trabajando. Cogí una banco de mimbre del salón y lo coloqué justo delante del armario de mi dormitorio. Después de bajar la maleta la puse abierta encima de la cama, comencé a meter ropa desordenadamente y cuando vi que iba a costarme echar el cierre, terminé y la dejé en el suelo para poder llevarla sobre las ruedas. Sabia muy bien lo que quería hacer, sabia bien mi sueño y nadie iba a poder impedírmelo.
Me monté en el autobús correspondiente y al llegar a la capital después de horas de camino, bajé y pude al fin dibujar una amplia sonrisa en mi rostro. Caminé hasta un pequeño taller de mecánica de coches y pregunté al dueño que si tenía algún trabajo por insignificante que fuera o por poco que me pagara. Tuve que darle mucha pena porque solo me lanzó un mono de trabajo como respuesta. Rápidamente dejé la maleta en la oficina y me puse el mono encima de la ropa limpia para empezar a trabajar.
Antes de subir al autobús dejé el móvil en uno de los asientos que hay en la estación de autobuses y antes de salir de casa una pequeña nota de despedida.
Después de dos duros años de trabajo conseguí alcanzar mi sueño, pues el jefe de la gran cadena de talleres, era el director de una escudería de coches que tenía un importante equipo en las carreras.
En él primer año estuvo observándome y no tardó más de tres meses en llevarme con el y convertirme en un reconocido piloto de carreras. Durante el siguiente año gané un largo numero de competiciones, estaba apunto de ganar el mundial, mi sueño ya se había hecho realidad.
Monté en el coche algo nervioso y desconecté del universo como solía hacer cuando los profesionales intentaban enseñarme como tenía que hacer las cosas.
Una buena vida, un sueño cumplido, un futuro digno asegurado.
Mi pequeña cúpula se desvaneció cuando arrancaron el coche.
-Suerte Rai, ¡vamos a por ese mundial! -grito el equipo antes de que saliera de allí.
Después de la vuelta de calentamiento, coloqué el coche en el ranking de salida y miré atento el semáforo esperando a que su color fuera verde.
Sin más demora aceleré todo lo que pude hasta alcanzar al primer coche y colocarme a unos metro de diferencia de el. Iba genial y el mundial estaba a 29 vueltas de ser mío. Corrí toda la carrera siendo el mejor de la pista, podía sentir como miles de personas ondeaban las banderas de mi equipo, podía sentir sus gritos y su euforia.
Cuatro vueltas, cuatro vueltas, es increíble, me dije a mi mismo mientras intentaba no perder la calma. Justo a un kilómetro y medio de acabar la cuarta vuelta otro coche pasó por mi lado, rozando conmigo haciendo que perdiera completamente el control de mi coche. No podía hacer nada y estaba viendo con mis propios ojos como mi coche iba directo al desastre. Los cerré y simplemente esperé a que sucediera. Minutos después me sacaron del coche, o de lo que quedaba de el, me tumbaron en el césped y una cantidad indeterminada de sanitarios intentaban mantenerme con vida.
-Vamos Rai esta en tu mano volver con nosotros.- Dijo uno de ellos.-
Sonreí con las pocas fuerzas que me quedaban, era cierto la decisión era mía, pero no lo necesitaba, no necesitaba volver. Mi decisión, mi vida, mi derecho y privilegio a mi propia libertad. Había cumplido mi sueño, había creído ser plenamente feliz, pero ¿realmente lo había sido? Renuncié a mi vida para cumplir mis sueños, decidí tener mi propia foto y no un cartel, decidí tener el trabajo de mis sueños y no uno previamente fijado, decidí ser feliz cumpliendo mis metas, mis propósitos, mi sueño, pero no me di cuenta hasta este preciso instante que todo esto no lo debo a mi trabajo, ni a mi esfuerzo, si no a las personas que me trajeron al mundo, a los que me enseñaron a ser así, a los que me enseñaron que un sueño es lo más importante en la vida de alguien y que por imposible que parezcan a veces todos los sueños puedes llegar a cumplirse, no podemos dejar pasar nuestros sueños, esa era la frase estrella de mi madre. Es así, los padres siempre suelen tener respuestas y por mucha rabia que nos de casi siempre tienen la razón. Yo no solo renuncié a mi vida, renuncié a parte de mi felicidad, dejé atrás a aquellas personas que me dieron el privilegio de poder estar aquí. Fui un egoísta y me percaté de que es cierto que debemos ser felices, de que venimos al mundo con el objetivo principal de llegar a serlo pero también con el de poder proporcionar felicidad a los demás. ¿Qué clase de ser humano es capaz de mirar solo por si mismo a lo largo de toda su vida?
-¡Raimundo!
Alguien gritó mi nombre, lo gritó cerca de mi y con suma desesperación, ladeé levemente la cabeza y dediqué sin saberlo mi última sonrisa a mi madre. Estaba allí, había venido a verme, había recorrido medio mundo para poder verme correr, sin importarle que me hubiera ido. Que me hubiera ido de casa con tan solo 18 años y dejando solo una nota con un imán en la nevera.
-Estoy orgullosa de ti Rai, estoy muy orgullosa de ti, pequeño.-me dijo entre sollozos y arrodillada ante mi.-
-No dejé pasar mis sueños mamá.
Ya podía irme, podía irme orgulloso de este mundo, porque realmente en ese instante, esa milésima de segundo entre la vida y la muerte pude sentir que era plenamente feliz.

-FIN.-

Bueno esto es todo, aquí acaba este relato, esta pequeña e intensa historia. Espero que os haya gustado y que os haya hecho pensar sobre vuestros sueños, porque es cierto que todos son posibles y que solo tenemos que poner un poco de nuestra parte.
Besitos y hasta la próxima.


 

3º Entrada: El Laberinto que Forma Nuestra Vida.

Holiiitaa *aplausos de fondo*

¡¡He vuelto!! jus jus jus. He tardado bastante en volver y siento mucho no poder ser más constante pero ahora mismo hay otras prioridades. Aun así espero poder seguir subiendo algunos de mis textos y que os sigan gustando tanto como a mi escribirlos.
Hoy os voy a dejar por aquí otro pequeño texto de reflexión. Este tipo de textos son mis favoritos, ya que te hacen pensar y como bien los llamo, te hacen reflexionar sobre temas muy habituales. 
¿Qué pensáis del miedo? ¿Y del riesgo? Hablemos de ello, de los largos caminos y los atajos.

¡¡Empecemos con lo importante!!


En pocas ocasiones consigues ese cinco después de pasar semanas estudiando, en pocas ocasiones consigues la medalla después de meses entrenando, en pocas ocasiones consigues ser plenamente feliz tras una vida intentándolo.

No es que no hiciéramos suficiente, tal vez es que simplemente nos confundiéramos de vía o de meta. 

Cuando llevas tiempo en el camino te das cuenta de que queriendo o sin quererlo sonreíste, lloraste, añoraste y deseaste y que tal vez solo un par de veces eras consciente de que era lo que te provocaba ese sentimiento, lo que te provocaba llegar a elaborar esa acción.

Es cierto que hay pequeños atajos para llegar al centro del laberinto, pero ¿ y si no estamos preparados?, ¿y si lo que buscamos no resulta ser lo que hallamos?
El alargar el camino puede llegar a modificar lo que encontramos, es cierto que la semilla llega, el árbol nace y crece y que nace la fruta y madura. Tal ves si cogemos ese atajo, al llegar y esperar encontrar la fruta solo encontremos un pequeño tallo creciendo pero puede ser que si tardamos demasiado en llegar al centro del laberinto por miedo a llegar antes cortando camino, la fruta haya madurado demasiado y caído o alguien más rápido se la haya llevado.
Da miedo no encontrar lo que esperas después de todo el camino pero más miedo debe dar saber que tienes la oportunidad de conseguirlo y por simple pavor no hacerlo.

Lucha por aquello que quieres, coge el atajo, riega el árbol si al llegar aun no ha crecido, cuida de el, cantale, admiralo y cuando la fruta madure lo suficiente cógela. Habrás tenido tiempo para prepararte y buscar soluciones por si al morderla después de todo este tiempo resulta estar mala. No te preocupes, pues tu adquiriste valores, fuerza, historia, esperanza y sabes que de esa pequeña fruta mala podrás conseguir pequeñas semillas para cultivas al lado del gran árbol que conseguiste después de todo el trabajo y esfuerzo.
Dentro de todo lo malo al fin y al cabo podemos hallar algo bueno. La solución no es irse, la solución es quedarse y al menos intentarlo.

Ahora mismo tal vez nos encontremos en mitad de este gran laberinto a dos paso de hundirnos y no seguir, dos pasos que resisten al camino pero no a un final negativo. Pero piénsalo, solo hay un final negativo en nuestra vida y es aquel que aun no tiene solución, la muerte. Los demás finales, no son negativos, solo son finales que nos enseñan una lección de la vida y que nos ayudan a mejorar en esta vida. Tenlo claro, no hay finales negativos, solo hay finales que te llevan a un nuevo comienzo mejor que el anterior.

-FIN.-

Bueno esto es todo lo que tenía para vosotros hoy. Espero que os haya gustado y sobre que todo que os haya animado a seguir caminando, pues como dijo Sócrates:
"No puedo enseñar nada a nadie, solo puedo hacerles pensar."

Hasta la próxima cositas,
muchos besito y un gran abrazo.





2º Entrada: La vida rueda.


Holiiitaa *aplausos de fondo*








¡Volví!
Esta semanita, aunque algo tarde, os traigo un texto para reflexionar. No voy a demorarme mucho más con esto así que allá vamos.

¡Empecemos por el principio! 


Este pequeño texto se basa en la vida y sus opciones, la opción de seguir, la de parar o la de simplemente disfrutar. También podremos ver el papel de la autoestima (aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo.), algo que algunos adolescentes tienen por los suelos. A veces la autoestima no depende solo de uno mismo si no de lo que los demás te hacen creer que eres. Por favor os pido, no dejéis que las criticas de las demás personas os afecten u os hagan creer que sois algo que no sois, eso es algo que únicamente podéis decidir vosotros, vosotros ponéis los límites. Un tema también clave va a ser la dificultad a la hora de elegir por las diferentes opciones, el miedo a la perdida de algo que ni si quiera es nuestro.

¡Y ahora os dejo con esta reflexión!

La vida da muchas vueltas, a veces hacia la izquierda y otras a la derecha, puede ser que hacia delante o hacia detrás. Por suerte o por desgracia simplemente disponemos de un 0,001% de posibilidades de que acabe en la misma posición y en el mismo lugar. Esto nos hace vivir en continuo riesgo, en continua incertidumbre, nos hace vivir la emoción del momento si dejamos que la vida ruede.
La cosa es que llega un momento en el que encontramos un lugar, una posición, un ambiente, una persona que nos hace plantearnos la idea de intentar parar y disfrutar de la estancia. Sin embargo, parar a veces no resulta del todo fácil, y es que solo a veces elegimos el sitio correcto para parar y es que solo a veces somos lo suficientemente inteligentes para saber por qué no es el momento, ni el lugar para hacerlo.
Somos seres vivos, concretamente el único ser vivo capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, obviamente esto nos influye a la hora de proseguir nuestro camino, pero una cosa debemos tener clara y es que somos el único ser vivo consciente y con razón, somos unos seres magníficamente inteligentes con la capacidad de tomar decisiones con lógica. Esta claro que tenemos las capacidades suficientes para hacer una buena elección, simplemente nos hace falta un poquito de autoestima y algo de ayuda para frenar.
Es cierto que a veces nos empeñamos en detenernos, es cierto que a veces pensamos que nos ayudaran y entonces es cuando pasamos y no podemos frenar, es entonces cuando nos damos cuenta de que tal vez ese no era nuestro lugar. Evidentemente es un gran palo para nosotros, acabamos de dejar atrás nuestros planes, nuestras ideas, nuestros sueños, acabamos de dejar atrás la que creíamos que sería nuestra vida perfecta, acabamos de pasar por delante del lugar, del momento, del ambiente, de la persona...
Y se nos viene el mundo encima, comenzamos a rodar rápidamente, dejando de lado aquellas vidas que nos acompañaron desde el principio, aquellas que nos apoyaron y que intentaron ayudarnos a parar. Aquellas vidas que estaban dispuestas a dejarnos ir para que pudiéramos ser plenamente felices. Es obvio que no nos damos cuenta de lo que hacemos en esos duros momentos, pero créeme merece la pena echar el freno, mirar a nuestro al rededor y plantearnos que tal vez hace tiempo que encontramos nuestro lugar, nuestro ambiente, a nuestras personas y es ahora o nunca el momento de aprovechar de aquello que disponemos. No intentemos abarcar todo aquello que creemos que será perfecto, porque entonces, podemos perder, vidas importantes, vidas que nos dan la vida diariamente.
Habrá personas por el camino que nos ayuden como ya he dicho, pero también habrá personas que intenten hundirnos. No dejes que eso pase, no dejemos que eso pase, nadie puede hundirnos, nadie tiene el poder, nadie tiene la capacidad suficiente para hacerlo, nadie puede hundir mi vida sin antes hundir la suya. Levanta la cabeza, mírate, mira quien conseguiste ser y sonríe por ser tan rematadamente afortunado de ser lo que eres y de estar donde estas. No dependemos de ningún lugar perfecto, ni de ninguna persona formidable, ni de un ambiente confortable, simplemente dependemos de nosotros, nuestro cuerpo, nuestra alma, ¿para qué más?
-Fin.-

Y esto es todo por hoy cositas, espero que os resulte agradable y que os haga reflexiona que para ello es el texto. 
Muchísimas por llegar hasta aquí y muchas gracias por dejarme mostrar mis textos al mundo.
¡¡Cantidad ilimitada de besos para todoooos!!

1º Relato: Dormida por Amor

Holiiitaa *aplausos de fondo*


¡¡Ya estamos por aquí otra vez!! 
Esta semana comienzo con los relatos, el primero, así que no podía ser nada más, ni nada menos que mi primer escrito. El primer relato oficial que hice para participar en un pequeño concurso del instituto hace ya unos cuantos años.

Aish por dios me hago mayor y no puedo hacer nada para frenar el tiempo, con lo feliz que soy yo siendo joven. ¿Qué tiene el mundo en contra de mí? Tendré que pensar en descubrir la cura para la vejez. *dejenme pensar.* 


Nah no hubo resultado, intento fallido, otro día será.

 Comencemos a hablar de lo que de verdad os interesa:
Los relatos son narraciones de carácter literario, generalmente breves. 
Este lo es, es corto pero bastante completito en información, al menos para mi gusto. 
Una característica del relato, como ya más o menos he dicho, es que tiene muchos detalles, para que así os sea más fácil a la hora de imaginar las situaciones y los personajes.
Se trata de un ''Drama Romántico'', va algo más allá de una chica adolescente enamorada del chico incorrecto, algo muy típico a esa edad, ya que también podemos encontrar en el, una parte de algo muy habitual en esta sociedad y es el conocido ''bullying''. 
Espero que este relato os engatuse y os haga ver que las personas son algo más que el cuerpo que les transporta, todos tenemos un interior y todos debemos tener el derecho de poder mostrarlo antes de ser atacados, por decirlo de algún modo.

¡¡Y bueno ya es hora de comenzar a leer lo verdaderamente importante, os dejo con el relato: Dormida por Amor!!




Una mañana de diciembre cuando las gotas de la lluvia recorrían los cristales de la ventana de mi habitación y los truenos no me dejaban pegar ojo, decidí levantarme y ponerme a estudiar hasta que sonara el despertador. Apenas quedaba media hora para tener que prepararme, cuando decido cerrar los libros y ponerme el uniforme. 
Llegué a clase como cada día después de caminar unos 10 minutos, aun que hoy sujetando el paraguas e intentando comerme una pequeña barrita de cereales. Son diez perfectos minutos en los que mi mente se libera y me deja pensar solamente en aquello que me interesa, Lucas.
Por cierto soy Valeria, Valeria Ruiz la chica que a sus 15 años puede contar su historia con principio y fin. Soy la adolescente de ojos caramelo, pelo naranja como el fuego y  piel blanca como la nieve, que a día de hoy solo puede juguetear en las nubes mientras observa a los demás.
Pasé el día en clase sin mucho animo como habitualmente, hasta la esperada hora del descanso donde podía reunirme con mi única amiga, Lidia. Nos dirigíamos a la biblioteca del centro a repasar para un examen cuando nos percatamos de que Lucas, el chico que me gustaba, y su grupo de amigos estaban en la puerta. Al aproximarnos a la puerta y a la vez a ellos, comenzamos a oír eso que siempre solíamos escuchar y eran insultos dirigidos hacía mí. Los insultos no me afectan, al menos en público, e intento que no me destruyan interiormente. Aun así Lidia ese día ya cansada y un poco estresada por todo decidió girarse y decirles que tal vez ya era hora de parar y madurar. Solo supe suspirar y entrar en aquella sala de colores apagados donde hacia bastante frío pero donde podía librarme de aquellos pesados durante un rato.
 Perdí mis treinta minutos de recreo mirando a aquel chico tan perfecto que con su simple y perfecta sonrisa era capaz de hacerme olvidar todo. No creo que ninguna de las miles de veces que sonreía fuese por mí pero no necesitaba ser la razón de su sonrisa solo necesitaba poder verla. Estaba completa y locamente enamorada de el, de sus ojos celestes y su pelo amarillo como los rayos de sol en pleno verano, de su dulce voz y sus pequeñas pecas que invadían sus mejillas, pero ¿qué hacer cuando el chico al que amas es aquel que ni si quiera te mira?
Salimos de la biblioteca cuando la profesora iba a cerrar y caminamos hacía las escaleras para bajar a nuestras clases mientras hablábamos de algunos temas bastantes irrelevantes, ya que ni si quiera logro recordarlos. No me di cuenta, no me percaté de que uno de aquellos chicos nos seguía a apenas unos centímetros, hasta que puse mi pie derecho sobre el primer escalón, entonces note su mano fría sobre uno de mis omóplatos. Giré mi cabeza rápidamente para poder ver de quien se trataba cuando mis pies dejaron de tocar el suelo, la ultima vez que recuerdo el mundo bajo mis pies, la ultima imagen, el ultimo segundo de mi vida sin saberlo. Ahogué un grito durante unos segundos hasta que ya solo podía oír gritos y zancadas de personas corriendo hacia mi cuerpo. Recuerdo que no podía moverme, ni si quiera podía abrir los ojos, lo intenté con todas mis fuerzas pero no me quedaban en ese preciso momento, solo me quedaban fuerzas para seguir respirando. En unos minutos según mis cálculos, pude oír a lo lejos la sirena de la ambulancia, entonces supongo que me durmieron, porque lo siguiente que recuerdo es el olor a hospital, ese olor característico y esa claridad de las paredes blancas que se pueden apreciar incluso con los ojos cerrados. 
Apenas habían pasado unos minutos en aquel ambiente cuando noté que el colchón de la camilla se hundía por la parte de mis pies, una delicada y cálida mano se posaba en mi rodilla y entonces pude apreciar todo el amor que desprendía y la preocupación que era incapaz de ocultar. Era mi madre, mi madre estaba en aquella sala conmigo, esperando nerviosa que algún médico fuera a informarla de mi estado. Dentro de mi sentía una ganas inmensas de decirle que estaba bien, que solo había sido una caída y que estuviera tranquila, pero no podía, algo, una fuerza sobrenatural me lo impedía. Entonces escuché la puerta abrirse y el sonido de unos zapatos nuevos chirriando por el suelo, era el médico, lo noté cuando mi madre rápidamente se levanto y aparto su mano de mi rodilla. 
"Su hija esta actualmente en coma."
Todo mi mundo se vino abajo en ese momento, la respuesta al por qué no podía moverme estaba ahí, entonces noté como mi madre se derrumbó conmigo. 
Después de aquel día, después de aquella noticia, solo recuerdo días y días en esa camilla. Los primeros días recibí incontables visitas de gente que incluso no conocía, la cantidad de personas fue disminuyendo por día hasta que solo quedamos mi madre y yo, como al principio. Pasé un año en aquella habitación hasta que el día 27 de febrero, entró de nuevo aquel médico que solía entrar diariamente, pero esta vez se notaba algo más apagado, su voz era más triste.
"Su hija ha entrado en un coma permanente, las máquinas la mantienen con vida. Es la hora de decidir si quiere que siga así o dejarla ir."
Mi madre cogió mi mano asustada y entonces intenté decirle con todas mis fuerzas que esa no era mi vida, esto no era lo que yo quería. No podría caminar nunca más, no podría volver a discutir con mi hermana pequeña, no podría comer mi comida favorita, no podría volver a clase y no volvería a hablar de cosas sin importancia con Lidia, ni si quiera podría volver a enamorarme del chico incorrecto otra vez. Ya no podría volver a abrazar a mi madre, ni decirle todo lo que la quiero, ni podría oponerme a tirar la basura. No podría hacer tantas cosas importantes ni tampoco otras tantas insignificantes que mi vida había perdido por completo el sentido. 
Entonces mi madre se limpió las lagrimas con la otra mano y asintió. "Hazlo."
Dijo y entonces una leve sonrisa se dibujo en mi rostro o al menos eso sentí yo. Cuando el doctor desenchufó todas aquellas maquinas volví a ser libre, volví a sentir la brisa rozar mi mejillas y noté alborotarse mi larga melena pelirroja, volví a sentir los rayos del sol contra mi pálida piel y me sentí feliz.
Mi vida no fue larga, no pude hacer todo aquello que quise hacer, no pude terminar mis estudios, no pude ir de fiesta, no pude llegar a casa de madrugada y borracha, no pude crear una familia, pero a pesar de todo no cambiaría ni un segundo de la que un día fue mi vida.
-Fin.-

Bueno pues esto es todo por hoy, espero que os haya gustado y que disfrutéis con esta pequeña historia. Dejad vuestro comentario abajito  no lo olvidéis porfi que eso es lo que más me ayudará para saber que he hecho bien o mal y en que mejorar. 
Besitos y hasta la semana que viene pequeñas cositas mías.
 Arem.