1º Relato: Dormida por Amor

Holiiitaa *aplausos de fondo*


¡¡Ya estamos por aquí otra vez!! 
Esta semana comienzo con los relatos, el primero, así que no podía ser nada más, ni nada menos que mi primer escrito. El primer relato oficial que hice para participar en un pequeño concurso del instituto hace ya unos cuantos años.

Aish por dios me hago mayor y no puedo hacer nada para frenar el tiempo, con lo feliz que soy yo siendo joven. ¿Qué tiene el mundo en contra de mí? Tendré que pensar en descubrir la cura para la vejez. *dejenme pensar.* 


Nah no hubo resultado, intento fallido, otro día será.

 Comencemos a hablar de lo que de verdad os interesa:
Los relatos son narraciones de carácter literario, generalmente breves. 
Este lo es, es corto pero bastante completito en información, al menos para mi gusto. 
Una característica del relato, como ya más o menos he dicho, es que tiene muchos detalles, para que así os sea más fácil a la hora de imaginar las situaciones y los personajes.
Se trata de un ''Drama Romántico'', va algo más allá de una chica adolescente enamorada del chico incorrecto, algo muy típico a esa edad, ya que también podemos encontrar en el, una parte de algo muy habitual en esta sociedad y es el conocido ''bullying''. 
Espero que este relato os engatuse y os haga ver que las personas son algo más que el cuerpo que les transporta, todos tenemos un interior y todos debemos tener el derecho de poder mostrarlo antes de ser atacados, por decirlo de algún modo.

¡¡Y bueno ya es hora de comenzar a leer lo verdaderamente importante, os dejo con el relato: Dormida por Amor!!




Una mañana de diciembre cuando las gotas de la lluvia recorrían los cristales de la ventana de mi habitación y los truenos no me dejaban pegar ojo, decidí levantarme y ponerme a estudiar hasta que sonara el despertador. Apenas quedaba media hora para tener que prepararme, cuando decido cerrar los libros y ponerme el uniforme. 
Llegué a clase como cada día después de caminar unos 10 minutos, aun que hoy sujetando el paraguas e intentando comerme una pequeña barrita de cereales. Son diez perfectos minutos en los que mi mente se libera y me deja pensar solamente en aquello que me interesa, Lucas.
Por cierto soy Valeria, Valeria Ruiz la chica que a sus 15 años puede contar su historia con principio y fin. Soy la adolescente de ojos caramelo, pelo naranja como el fuego y  piel blanca como la nieve, que a día de hoy solo puede juguetear en las nubes mientras observa a los demás.
Pasé el día en clase sin mucho animo como habitualmente, hasta la esperada hora del descanso donde podía reunirme con mi única amiga, Lidia. Nos dirigíamos a la biblioteca del centro a repasar para un examen cuando nos percatamos de que Lucas, el chico que me gustaba, y su grupo de amigos estaban en la puerta. Al aproximarnos a la puerta y a la vez a ellos, comenzamos a oír eso que siempre solíamos escuchar y eran insultos dirigidos hacía mí. Los insultos no me afectan, al menos en público, e intento que no me destruyan interiormente. Aun así Lidia ese día ya cansada y un poco estresada por todo decidió girarse y decirles que tal vez ya era hora de parar y madurar. Solo supe suspirar y entrar en aquella sala de colores apagados donde hacia bastante frío pero donde podía librarme de aquellos pesados durante un rato.
 Perdí mis treinta minutos de recreo mirando a aquel chico tan perfecto que con su simple y perfecta sonrisa era capaz de hacerme olvidar todo. No creo que ninguna de las miles de veces que sonreía fuese por mí pero no necesitaba ser la razón de su sonrisa solo necesitaba poder verla. Estaba completa y locamente enamorada de el, de sus ojos celestes y su pelo amarillo como los rayos de sol en pleno verano, de su dulce voz y sus pequeñas pecas que invadían sus mejillas, pero ¿qué hacer cuando el chico al que amas es aquel que ni si quiera te mira?
Salimos de la biblioteca cuando la profesora iba a cerrar y caminamos hacía las escaleras para bajar a nuestras clases mientras hablábamos de algunos temas bastantes irrelevantes, ya que ni si quiera logro recordarlos. No me di cuenta, no me percaté de que uno de aquellos chicos nos seguía a apenas unos centímetros, hasta que puse mi pie derecho sobre el primer escalón, entonces note su mano fría sobre uno de mis omóplatos. Giré mi cabeza rápidamente para poder ver de quien se trataba cuando mis pies dejaron de tocar el suelo, la ultima vez que recuerdo el mundo bajo mis pies, la ultima imagen, el ultimo segundo de mi vida sin saberlo. Ahogué un grito durante unos segundos hasta que ya solo podía oír gritos y zancadas de personas corriendo hacia mi cuerpo. Recuerdo que no podía moverme, ni si quiera podía abrir los ojos, lo intenté con todas mis fuerzas pero no me quedaban en ese preciso momento, solo me quedaban fuerzas para seguir respirando. En unos minutos según mis cálculos, pude oír a lo lejos la sirena de la ambulancia, entonces supongo que me durmieron, porque lo siguiente que recuerdo es el olor a hospital, ese olor característico y esa claridad de las paredes blancas que se pueden apreciar incluso con los ojos cerrados. 
Apenas habían pasado unos minutos en aquel ambiente cuando noté que el colchón de la camilla se hundía por la parte de mis pies, una delicada y cálida mano se posaba en mi rodilla y entonces pude apreciar todo el amor que desprendía y la preocupación que era incapaz de ocultar. Era mi madre, mi madre estaba en aquella sala conmigo, esperando nerviosa que algún médico fuera a informarla de mi estado. Dentro de mi sentía una ganas inmensas de decirle que estaba bien, que solo había sido una caída y que estuviera tranquila, pero no podía, algo, una fuerza sobrenatural me lo impedía. Entonces escuché la puerta abrirse y el sonido de unos zapatos nuevos chirriando por el suelo, era el médico, lo noté cuando mi madre rápidamente se levanto y aparto su mano de mi rodilla. 
"Su hija esta actualmente en coma."
Todo mi mundo se vino abajo en ese momento, la respuesta al por qué no podía moverme estaba ahí, entonces noté como mi madre se derrumbó conmigo. 
Después de aquel día, después de aquella noticia, solo recuerdo días y días en esa camilla. Los primeros días recibí incontables visitas de gente que incluso no conocía, la cantidad de personas fue disminuyendo por día hasta que solo quedamos mi madre y yo, como al principio. Pasé un año en aquella habitación hasta que el día 27 de febrero, entró de nuevo aquel médico que solía entrar diariamente, pero esta vez se notaba algo más apagado, su voz era más triste.
"Su hija ha entrado en un coma permanente, las máquinas la mantienen con vida. Es la hora de decidir si quiere que siga así o dejarla ir."
Mi madre cogió mi mano asustada y entonces intenté decirle con todas mis fuerzas que esa no era mi vida, esto no era lo que yo quería. No podría caminar nunca más, no podría volver a discutir con mi hermana pequeña, no podría comer mi comida favorita, no podría volver a clase y no volvería a hablar de cosas sin importancia con Lidia, ni si quiera podría volver a enamorarme del chico incorrecto otra vez. Ya no podría volver a abrazar a mi madre, ni decirle todo lo que la quiero, ni podría oponerme a tirar la basura. No podría hacer tantas cosas importantes ni tampoco otras tantas insignificantes que mi vida había perdido por completo el sentido. 
Entonces mi madre se limpió las lagrimas con la otra mano y asintió. "Hazlo."
Dijo y entonces una leve sonrisa se dibujo en mi rostro o al menos eso sentí yo. Cuando el doctor desenchufó todas aquellas maquinas volví a ser libre, volví a sentir la brisa rozar mi mejillas y noté alborotarse mi larga melena pelirroja, volví a sentir los rayos del sol contra mi pálida piel y me sentí feliz.
Mi vida no fue larga, no pude hacer todo aquello que quise hacer, no pude terminar mis estudios, no pude ir de fiesta, no pude llegar a casa de madrugada y borracha, no pude crear una familia, pero a pesar de todo no cambiaría ni un segundo de la que un día fue mi vida.
-Fin.-

Bueno pues esto es todo por hoy, espero que os haya gustado y que disfrutéis con esta pequeña historia. Dejad vuestro comentario abajito  no lo olvidéis porfi que eso es lo que más me ayudará para saber que he hecho bien o mal y en que mejorar. 
Besitos y hasta la semana que viene pequeñas cositas mías.
 Arem.

8 comentarios:

  1. Es un alivio encontrar al fin una historia así después de divagar entre relatos pegajosos con faltas de ortografía.
    Corto,intenso e impulsor a hacernos reflexionar.
    "Engatusada" 100% y esperando impaciente al siguiente.

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  2. Podría usarse para concienciar a tantos descerebrado que hace bullying...... Simplemente, me encanta .

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  3. Impresionante, increíble, me quedo alucinada como cada vez que me has enseñado algo escrito por ti.
    Que jamás nada ni nadie te impida seguir tu sueño y hacer a la gente tan feliz con lo que haces.

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  4. Me has sorprendido. Me a encantado aunque un pokito triste pero precioso. Sigue asi guapisima. Te quiero mucho. Atomanguato.

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  5. Vaya... es bastante duro pero a la vez real. Me ha gustado mucho, voy a seguir leyendo más.

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