4º Relato: El chico que no dejó pasar sus sueños.

Holiitaa *aplausos de fondo*👏👏


¡










¡¡Ya estamos por aquí de nuevo!!
¿Qué tal la semana?
Como podéis ver yo por aquí he hecho algunos cambios, espero que sean de vuestro agrado porque me ha costado la misma vida aprender un poquito a manejar el HTML. 😅😞
Pero bueno esta quedando muy bonito para mi gusto y eso es lo importante, si tenéis alguna dificultad o duda a la hora de manejaros, no dudéis en preguntarme aunque tal vez yo tampoco tenga la respuesta.

Comencemos a hablar de lo primordial

Esta semana os traigo un relato bastante impactante, por el simple hecho de que muestra la cruda realidad. A veces lo que nosotros pensamos que es bueno para nosotros termina teniendo el efecto contrario en nuestras vidas. Podemos decir que en la adolescencia surge mucho esto puesto que nosotros tenemos nuestros objetivos personales pero nuestra familia piensa que con ellos no tenemos un futuro asegurado y que mejor pensar en algo más maduro que nos lleve a tener una vida decente en unos años. Esta claro que a la mayoría esto nos hunde puesto que hacer algo que no es de nuestro agrado es un tanto complicado, a veces lo hacemos por complacerles y finalmente tenemos un buen resultado y pues a veces decidimos hacer lo que ronda por nuestra cabeza, que es cierto que nos puede salir bien y tener un buen final pero también puede ser que no termine bien o que ni si quiera llegue a comenzar.
A veces necesitamos quitarnos la venda de los ojos y plantearnos realmente lo que queremos hacer con nuestra vida. Y de esto va el relato de hoy, de un chico que se sentía perdido, apunto de entrar en el mundo de los adultos pero con ganas de cumplir sus propios sueños y no los de los demás. ¿Qué pasará con él? ¿Seguirá su camino o el políticamente correcto? ¿Logrará ser plenamente feliz?

Y sin más demora aquí os dejo el relato

Podemos dar por hecho que todo ser humano sobre la faz de la Tierra tiene metas, propósitos, sueños. Del logro de estos mismos nace nuestra felicidad, pero ¿y si algo nos lo impide?, ¿y si algo o alguien no deja que cumplamos nuestros sueños?
Mi nombre es Rai y mi única meta, mi único propósito, mi único sueño para la gente que me rodea es sacarme la preciada carrera de abogado, tener un buen trabajo, pareja y crear una bonita familia. Seamos sinceros, pues mi sueño jamás fue ese, mi meta, mi propósito, mi sueño es ser un impresionante piloto de carreras. Pero ahora mismo mi única preocupación es sobrevivir.
Tranquilos, no estoy secuestrado, ni corro peligro de morir, es algo peor. Ahora mismo me hallo en una fina línea entre mi vida y mi felicidad. No paro de preguntarme que debería hacer, tal vez si decido cruzar al lado de mi vida consiga encontrar nuevas metas, pero jamás podré cumplir mis propios sueños, los que me llevarían a la felicidad. Esta claro que haría felices a aquellas personas que me dieron la vida, pero exactamente, ahí esta la respuesta, me dieron la vida y con ella el derecho y privilegio de mi propia libertad.
-¡Raimundo, deje de pescar salmones en medio de la clase de economía!- gritó el profesor para que saliera de una vez de mi cúpula de pensamientos.-
-Estaba atento profesor, solo intentaba encontrar la manera de decirle que acaba de equivocarse, bueno siendo plenamente sincero lleva usted toda la hora confundiendo dos términos importantes.
El profesor comienza a ponerse nervioso y por consecuencia algo rojo.
-Salga ahora mismo de la clase, usted no es nadie para decirme a mi como debo dar mis clases. -Puse los ojos en blanco y metí todo en mi mochila para acto seguido salir de allí.
Caminé tranquilamente hasta el edificio de profesores y me senté en un banco, color verde desgastado y deprimente, a esperar que algún adulto con aire de superioridad, un par de títulos más que yo y con la felicidad rozando el suelo, viniera a mi a darme una lección de vida.
La única pregunta que recorría mi mente mientras soltaba sin pausa su discurso habitual y previamente ensayado era, ¿merece la pena ser un adulto con un par de títulos, pasar los días rodeado de adolescentes completamente hormonados, por un sueldo para gasta solamente en poder vivir? ¿Es ese sueño? ¿Por qué habría renunciado a ser un extravagante cultivador, con una pincelada hippie y una gran caravana con un kayac en la vaca para pasar a ser un simple funcionario?
-Dinero, ¿qué haría usted por dinero señor director?
-No necesitamos el dinero para ser felices. -dijo rápido respondiendo mi pregunta sin entender muy bien por que la había hecho.-
-Usted renunció a sus sueño por dinero. No debería estar aquí dándome una charla de autoestima, si no allí. - señalé un cartel de una gran caravana a pie de playa.- Dígame, ¿mereció la pena renunciar a sus sueños por una carrera, un trabajo y una vida que no le corresponde?
-Raimundo, la vida es así. Uno debe decidir que es lo que quiere y que le proporcionará un futuro digno.
-Tal vez mis sueños me lleven a lo alto y tenga un buen futuro gracias a el. -dije resentido y al borde de estallar.-
-Tal vez debería dejar pasar sus sueños juveniles. -señaló el cartel del mismo modo que lo había hecho yo.- y centrarse en ser un adulto de provecho, para que cuando sus padres se jubilen puedan cobrar una pequeña pensión con la que poder vivir.
-Llámeme egoísta pero no vine al mundo para proporcionar felicidad a los demás si no a mi mismo.
Decidí salir de allí, bajé los dos tramos de escaleras hasta la salida y salté la pequeña valla que separaba el interior del centro de la calle. Eché a andar hasta llegar a una escondida cala a unos quince minutos de las clases. Mientras dejaba caer la mochila al suelo, me dediqué a observar las perfectas y diminutas olas que creaba el mar.
En ese preciso momento, justo en ese instante me di cuenta de que todos merecemos ser felices y que muy pocos llegamos a serlo. A penas había pasado allí diez minutos cuando alcancé mi mochila para volver a caminar pero esta vez hacia casa. No había nadie, mis padres estaban trabajando. Cogí una banco de mimbre del salón y lo coloqué justo delante del armario de mi dormitorio. Después de bajar la maleta la puse abierta encima de la cama, comencé a meter ropa desordenadamente y cuando vi que iba a costarme echar el cierre, terminé y la dejé en el suelo para poder llevarla sobre las ruedas. Sabia muy bien lo que quería hacer, sabia bien mi sueño y nadie iba a poder impedírmelo.
Me monté en el autobús correspondiente y al llegar a la capital después de horas de camino, bajé y pude al fin dibujar una amplia sonrisa en mi rostro. Caminé hasta un pequeño taller de mecánica de coches y pregunté al dueño que si tenía algún trabajo por insignificante que fuera o por poco que me pagara. Tuve que darle mucha pena porque solo me lanzó un mono de trabajo como respuesta. Rápidamente dejé la maleta en la oficina y me puse el mono encima de la ropa limpia para empezar a trabajar.
Antes de subir al autobús dejé el móvil en uno de los asientos que hay en la estación de autobuses y antes de salir de casa una pequeña nota de despedida.
Después de dos duros años de trabajo conseguí alcanzar mi sueño, pues el jefe de la gran cadena de talleres, era el director de una escudería de coches que tenía un importante equipo en las carreras.
En él primer año estuvo observándome y no tardó más de tres meses en llevarme con el y convertirme en un reconocido piloto de carreras. Durante el siguiente año gané un largo numero de competiciones, estaba apunto de ganar el mundial, mi sueño ya se había hecho realidad.
Monté en el coche algo nervioso y desconecté del universo como solía hacer cuando los profesionales intentaban enseñarme como tenía que hacer las cosas.
Una buena vida, un sueño cumplido, un futuro digno asegurado.
Mi pequeña cúpula se desvaneció cuando arrancaron el coche.
-Suerte Rai, ¡vamos a por ese mundial! -grito el equipo antes de que saliera de allí.
Después de la vuelta de calentamiento, coloqué el coche en el ranking de salida y miré atento el semáforo esperando a que su color fuera verde.
Sin más demora aceleré todo lo que pude hasta alcanzar al primer coche y colocarme a unos metro de diferencia de el. Iba genial y el mundial estaba a 29 vueltas de ser mío. Corrí toda la carrera siendo el mejor de la pista, podía sentir como miles de personas ondeaban las banderas de mi equipo, podía sentir sus gritos y su euforia.
Cuatro vueltas, cuatro vueltas, es increíble, me dije a mi mismo mientras intentaba no perder la calma. Justo a un kilómetro y medio de acabar la cuarta vuelta otro coche pasó por mi lado, rozando conmigo haciendo que perdiera completamente el control de mi coche. No podía hacer nada y estaba viendo con mis propios ojos como mi coche iba directo al desastre. Los cerré y simplemente esperé a que sucediera. Minutos después me sacaron del coche, o de lo que quedaba de el, me tumbaron en el césped y una cantidad indeterminada de sanitarios intentaban mantenerme con vida.
-Vamos Rai esta en tu mano volver con nosotros.- Dijo uno de ellos.-
Sonreí con las pocas fuerzas que me quedaban, era cierto la decisión era mía, pero no lo necesitaba, no necesitaba volver. Mi decisión, mi vida, mi derecho y privilegio a mi propia libertad. Había cumplido mi sueño, había creído ser plenamente feliz, pero ¿realmente lo había sido? Renuncié a mi vida para cumplir mis sueños, decidí tener mi propia foto y no un cartel, decidí tener el trabajo de mis sueños y no uno previamente fijado, decidí ser feliz cumpliendo mis metas, mis propósitos, mi sueño, pero no me di cuenta hasta este preciso instante que todo esto no lo debo a mi trabajo, ni a mi esfuerzo, si no a las personas que me trajeron al mundo, a los que me enseñaron a ser así, a los que me enseñaron que un sueño es lo más importante en la vida de alguien y que por imposible que parezcan a veces todos los sueños puedes llegar a cumplirse, no podemos dejar pasar nuestros sueños, esa era la frase estrella de mi madre. Es así, los padres siempre suelen tener respuestas y por mucha rabia que nos de casi siempre tienen la razón. Yo no solo renuncié a mi vida, renuncié a parte de mi felicidad, dejé atrás a aquellas personas que me dieron el privilegio de poder estar aquí. Fui un egoísta y me percaté de que es cierto que debemos ser felices, de que venimos al mundo con el objetivo principal de llegar a serlo pero también con el de poder proporcionar felicidad a los demás. ¿Qué clase de ser humano es capaz de mirar solo por si mismo a lo largo de toda su vida?
-¡Raimundo!
Alguien gritó mi nombre, lo gritó cerca de mi y con suma desesperación, ladeé levemente la cabeza y dediqué sin saberlo mi última sonrisa a mi madre. Estaba allí, había venido a verme, había recorrido medio mundo para poder verme correr, sin importarle que me hubiera ido. Que me hubiera ido de casa con tan solo 18 años y dejando solo una nota con un imán en la nevera.
-Estoy orgullosa de ti Rai, estoy muy orgullosa de ti, pequeño.-me dijo entre sollozos y arrodillada ante mi.-
-No dejé pasar mis sueños mamá.
Ya podía irme, podía irme orgulloso de este mundo, porque realmente en ese instante, esa milésima de segundo entre la vida y la muerte pude sentir que era plenamente feliz.

-FIN.-

Bueno esto es todo, aquí acaba este relato, esta pequeña e intensa historia. Espero que os haya gustado y que os haya hecho pensar sobre vuestros sueños, porque es cierto que todos son posibles y que solo tenemos que poner un poco de nuestra parte.
Besitos y hasta la próxima.


 

16 comentarios:

  1. Me ha gustado muchísimo tu historia. Sinceramente se me ha escapado unas lágrimas, porque al leer a Rai me he podido leer a mi también. Yo soy una persona muy imaginativa y me cortan el vuelo en más de una ocasión pero eso no me impide para nada avanzar en lo que realmente quiero. Esta historia ayuda más de lo que crees, enhorabuena Alba!!! Nos leemos! <3

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    1. Muchísimas gracias, nos leemos preciosa:)

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  2. ¡Hola! Se agradece ver blogs diferentes que defiendan la escritura. Nos ha gustado mucho y esperamos los próximos relatos.
    Nos quedamos por tu blog.
    Un beso
    Marta y Laura de "El rincón de Marlau"

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  3. ¡Hola!
    Precioso relato, me ha encantado *.*
    ¡Un beso, nos leemos!
    Cristina

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  4. ¡Hola!
    Primero que nada, amé el diseño del blog y por lo de los códigos, a medida que pase el tiempo, te vas a ir a acostumbrando.
    Segundo, el relato me encantó y me llegó muchísimo porque estoy pasando por un momento así como hace un año... pero sigo sin decidirme y ver qué es lo que quiero. Me sentí muy identificada con Rai desde el comiezo, y creo que perdí un par de lágrimas cuando se acercaba el final.
    Tercero, ya te sigo porque es hermoso que haya blogs que compartan este tipo de cosas, relatos, escrituras propias que últimamente esta un poco perdido.
    Un beso.

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  5. ¡Hola, hola!
    Me gusta muchísimo tu relato, me da tristeza y a la vez orgullo también. Sigue escribiendo, estaré encantada de seguir pasándome por aquí ;)
    Un besote

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  6. Hola!! Me gusto el relato, creo que muchos pasamos por crisis motivacionales y es importante encontrar el real rumbo que queremos seguir en nuestras vidas, al final de cuentas como decía Rai, no vinimos al mundo para hacer feliz a nadie mas que a nosotros mismos.

    Saludos!

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  7. Hola!
    antes que nada me parece un hermoso relato el que escribiste me gusto mucho.
    y por cierto ya me tienes como tu nueva seguidora aqui te dejo mi blog si te apetece ir leerunlibroyalavezimaginar.blogspot.mx

    saludos:)

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  8. Hola!
    Muy bonito el relato, además de que me ha encantado conocer tu blog. Me paso para avisarte que te he nominado a Best Blog, te dejo el link a la entrada en mi blog en la que lo explico todo mejor: http://magicwordsbysophie.blogspot.com.es/2017/02/best-blog.html
    Saludos

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    1. Oh muchísimas gracias, acabo de ver tu comentarío <3

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  9. Hola Alba.
    Que bonito escribes. Me gusta mucho. Oh, creo que se me adelantaron porque igual te he nominado a Best blog award, jajaja. Espero que igual puedas responder mis preguntas si es que te gustan.

    http://boulevard-de-tinta.blogspot.cl/2017/02/premio-best-blog-award.html

    Un beso y sigue escribiendo tan bonito.

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    1. Muchísimas gracias de verdad que no se como agradecer estas cosas

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  10. ¡Hola! Me ha gustado mucho tu blog, en serio. Tienes talento. El relato es precioso y muy significativo. Ojalá sigas tus sueños <3.
    Por cierto, quería decirte que te he nominado para un tag de mi blog http://literaturadiasdepapel.blogspot.com.ar/2017/03/book-tag-best-blog.html . Si tienes tiempo y ganas, eres libre de hacerlo.
    ¡Nos leemos!

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  11. ¡Hola Alba! Por fin puedo pasarme por tu blog, hace tiempo me enviaste un MD por Twitter pero como estuve tan ausente en el blog lo tuve que dejar pendiente.

    Qué hermoso texto; me encantó, y tengo que contarte que el final me emocionó y me puso los ojos llorosos debido al momento madre e hijo. Ay, qué sensible soy.
    Te felicito, has creado algo muy bonito en este post, y con un tema muy real.

    Te sigo, besitos.

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  12. Hola guapa
    Me encanto el relato y aqui me tienes siguiendo
    Bss

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  13. Hola, que hermoso relato me gusto tu blog, me quedo por aquí, un saludo

    Te sigo ya, desde;

    http://irresistibleleer.blogspot.mx

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